Que no vuelva a venderse 'gato por liebre', o lo que es lo mismo, francés por español, si hablamos de lo que descubrió la Guardia Civil hace unas semanas en el marco de la 'Operación Lechazo'. Eso es lo que intenta Interovic reiterando a las Comunidades Autónomas que "aumenten al máximo los controles y seguimiento en el etiquetado de la carne de cordero".La normativa es clara y obliga a recoger el país de origen y sacrificio del animal en el etiquetado. Las CCAA tienen las competencias en esta materia.

"Ha quedado sobradamente demostrado que los controles o no se realizan con la misma intensidad en todas las zonas productoras y comercializadoras, o se llevan a cabo aleatoriamente o bien no se aplican con la intensidad que corresponde y que el sector exigió hace más de un año", denuncia la Inteprofesional. "A pesar de haber transcurrido casi dos años desde que entró en vigor la nueva legislación UE que obliga a informar sobre el país de origen y de sacrificio, desafortunadamente, el nivel de cumplimiento no es ni mucho menos generalizado", añade.

El valor del origen de la carne

Los consumidores españoles valoran en un porcentaje muy elevado el origen de la carne, así lo afirman los estudios de mercado encargados por la propia Interovic, donde 4,4 sobre 5 consideran muy importante el origen español de lechal y cordero. "No aplicar, por tanto, lo establecido en normativa puede ocasionar dos situaciones anómalas. Por un lado, si no se especifica el origen, el consumidor carece de la información en sus decisiones de compra, y, por otro, si se incurre en falsificación, el comprador está adquiriendo un producto pensando que es español cuando no lo es", apuntan desde la organización.

Fue en 2011 cuando la Comisión Europea actualizó la normativa aplicable al etiquetado de los alimentos como consecuencia del interés creciente del consumidor europeo por conocer el origen de los alimentos que adquiere, seis años más tarde algunos siguen intentando vender 'gato por liebre', o mejor dicho, cordero francés por español.