Conscientes de la importancia de tomar medidas para reducir las cifras de desperdicio de comida -que en España se situán en los 7,7 millones de toneladas al año- y de la necesidad de buscar soluciones conjuntas, destacadas empresas de los diferentes eslabones de la cadena de valor (sector primario, industria, distribución, Horeca y organizaciones de consumidores) han celebrado cinco mesas de trabajo en las que han definido una serie de acciones que desarrollarán de forma conjunta.

Las mesas de trabajo han sido coordinadas por la Asociación de Empresas del Gran Consumo (Aecoc), en el marco de su proyecto "La Alimentación no tiene desperdicio", que suscriben más de 400 compañías de todo el país y que cuenta con el apoyo del Mapama.

Los 10 compromisos contra el desperdicio alimentario

1. Puesta en marcha de una campaña en centros de educación primaria de todo el país para sensibilizar a los niños de la importancia de hacer un buen uso de los alimentos.
2. Desarrollo de una acción informativa dirigida a los consumidores para concienciar de que las frutas y verduras "imperfectas" son igual de buenas que el resto para el consumo porque presentan las mismas cualidades en términos de calidad, sabor, etc.
3. Publicación de una guía de buenas prácticas contra el desperdicio alimentario en los procesos productivos que ayude a las empresas a identificar oportunidades de mejora a través de buenas prácticas ya existentes.
4. Elaboración y difusión de un documento informativo sobre el papel que el envase y embalaje desempeñan en la lucha contra el desperdicio alimentario.
5. Puesta en marcha de un diagnóstico de medición del impacto del desperdicio alimentario en la restauración, que permita al sector disponer de unos indicadores para hacer un seguimiento de la evolución del problema.
6. Lanzamiento de una campaña de comunicación conjunta para sensibilizar al consumidor de la importancia de aprovechar los alimentos cuando consumen fuera del hogar (pedir raciones adecuadas/llevarse la comida sobrante…).
7. Difusión entre figuras mediáticas del ámbito de la cocina y gastronomía del problema que supone el desperdicio alimentario a fin de que puedan aprovechar sus canales de comunicación con el consumidor para concienciar a la opinión pública de la importancia de ponerle freno.
8. Creación de un certamen fotográfico que ayude, desde la imagen, a tomar conciencia del valor de los alimentos y la importancia de aprovecharlos convenientemente.
9. Elaboración de una guía de buenas prácticas de la distribución contra el desperdicio alimentario en la que empresas con proyectos en este ámbito compartirán sus aprendizajes con otras compañías.
10. Celebración en las principales cadenas de distribución de todo el país de la Semana Contra del Desperdicio Alimentario (gran fiesta contra el desperdicio alimentario en los puntos de venta con cartelería con mensaje comunes, actividades para niños, información al consumidor, recetas de aprovechamiento…).

Las empresas integradas en el proyecto "La alimentación no tiene desperdicio" han conseguido reducir notablemente el porcentaje de producto que, por determinadas razones, no llega a comercializarse, pasando de un 2,42% del total producido (en 2013) a un 1,71% en 2016.

Además, el producto recuperado y donado para el consumo humano se ha incrementado en un 13%, gracias a la colaboración de los diferentes eslabones de la cadena de valor con los bancos de alimentos y otras entidades benéficas.