AMDPress.- La industria española de alimentación y bebidas experimentó durante el pasado 2001 un descenso del 2% en su volumen de producción con respecto al año anterior, decremento que representa un retroceso en pesetas constantes y sonantes (descontada la inflación sectorial) de casi un 1% hasta alcanzar los 56.255 millones de euros (9.360 billones de pesetas).

Este apreciable retroceso en el volumen, el mayor experimentado por la industria alimentaria en los últimos quince años, sólo puede responder según la explicación de Arturo Gil, presidente de la Fiab, a la disminución en el consumo de estos productos por desconfianza del consumidor ante la sensación de inseguridad que las últimas crisis alimentarias (vacas locas, aceite de orujo de oliva, etc.) han provocado en los ciudadanos españoles. Tal como señaló Gil, desde la Fiab no se pueden buscar otras explicaciones a este descenso dado que la situación económica ha sido buena y la población española sigue creciendo, fundamentalmente gracias a la inmigración.

Ante esta situación Jorge Jordana, secretario general de la Fiab, insistió en que para el correcto funcionamiento del mercado y la buena evolución de las empresas agroalimentarias es de máxima prioridad la constitución de una Agencia Española de Seguridad Alimentaria que sea operativa y eficaz en hacer llegar al consumidor la confianza necesaria que le permita recuperar la seguridad en los alimentos que compra. Jordana aseguró que la industria agroalimentaria española “no quiere una Agencia light” y que estarían satisfechos si comenzase a funcionar el 1 de enero de 2003 aunque reprochó a los dos Ministerios implicados, Agricultura y Sanidad, el que no estén contando con la opinión de los fabricantes españoles para crear este importante organismo.