Coincidiendo con el 50 aniversario del lanzamiento del tomate frito Solís en España, la fábrica de Nestlé en Miajadas, dedicada a la producción de especialidades a base de tomate bajo las marcas Solís y Buitoni, ha optado por la producción integrada de tomate, que asegura una agricultura sostenible a largo plazo, en el marco de la iniciativa "Solís Responsable".

En el marco de esta iniciativa, todo el tomate utilizado como materia prima que interviene en la fabricación de sus especialidades procede de campos cultivados en la Vega del Guadiana con técnicas de producción que se rigen por la Norma Técnica Especifica de Producción Integrada de Tomate para Transformación Industrial en la Comunidad Autónoma de Extremadura y está avalado mediante un Certificado de Conformidad, emitido por una entidad acreditada, en cada etapa de la cadena de producción: cultivo, primera transformación y elaboración de salsas.

Este modelo de gestión, en virtud del cual la fábrica trabaja en estrecha colaboración con los agricultores y sus proveedores de tomate, permite aprovechar al máximo los recursos y mecanismos de producción naturales que aseguran a largo plazo una agricultura sostenible, utilizando métodos que hacen compatibles la productividad de las explotaciones agrícolas, las exigencias de la sociedad y la protección del medio ambiente.

Así, la compañía señala que en los campos de tomate cultivados con estas técnicas durante 2013 se ha conseguido, por ejemplo, una reducción del 33% del agua de riego empleada, gracias a la utilización de sensores que controlan la humedad del suelo y las necesidades en función de la etapa de la cosecha; la utilización de un 31% menos de fertilizantes, al abonar el campo en función de las necesidades de la producción, dejando descansar la tierra de manera cíclica, a través de la rotación de cultivo, y una reducción de un 25% del control de plagas, en línea con el compromiso de que los cultivos sean el resultado de un proceso más natural que permita la conservación de la fauna y la flora de su entorno.

Este centro de producción cuenta con una plantilla próxima a las 90 personas y produce anualmente 30.000 toneladas de diversos productos a base de tomate, de las que un 30% se destina a la exportación a Reino Unido, Francia, Alemania, Países del Este, Oriente Medio, Corea, Japón, China, Dubái y Australia, entre otros países.

En los últimos 5 años, la fábrica de Miajadas ha recibido una inversión próxima a los 6,5 millones de euros, principalmente destinada a seguridad laboral, mejoras de equipamiento, innovación y mejoras en la gestión medioambiental.