Algunas de las asociaciones que integran el comercio, la fabricación y la hostelería -Aecoc, Asedas, Aces y Fehr- han analizado en rueda de prensa en Madrid el impacto de la reforma del Código Penal en los hurtos comerciales. Un problema de importante dimensión económica y social contra el que luchan desde hace años, y en el que legalmente se habían sentido desprotegidos. Por ello, el sector celebra que la reforma del Código Penal elimine el concepto de falta para tratar los hurtos como delitos leves y que la multi reincidencia, la rotura de los dispositivos de alarma y seguridad y la autoría de grupo criminal no organizado se consideren agravantes en este tipo de prácticas.

"La reforma marca un punto de inflexión en la persecución de los hurtos comerciales, en especial del que llevan a cabo los profesionales y bandas organizadas que es el que hace daño al sector" ha indicado en rueda de prensa el director general de Aecoc, José Mª Bonmatí. El nuevo escenario permitirá combatir mejor un problema que también distorsiona la actividad y condiciones laborales de los empleados del sector que, a partir de ahora, se sentirán más protegidos en su trabajo diario.

Aecoc lleva años trabajado para trasladar la visión y preocupación del sector y siempre ha mantenido el criterio de que lo principal era buscar la eficiencia del sistema penal, sin proponer una agravación de penas y procurando que todas las propuestas estuvieran presididas por el principio de proporcionalidad. En este sentido, el catedrático de derecho procesal y asesor de Aecoc en materia jurídica ha manifestado que "nuestro objetivo principal no es que los delincuentes entren en la cárcel es que no entren en las tiendas". Además, la asociación siempre ha abogado por la necesidad de precisar mejor las razones y modalidades que llevaban a cometer el hurto para que la repuesta penal fuera adecuada a cada una de ellas.

Según Bonmatí, con esta finalidad, "ha sido clave el diálogo fluido que ha favorecido el Ministerio de Justicia y su clara voluntad de escuchar en todo momento al sector para entender la problemática". Y es que, tal y como han querido dejar manifiesto hoy las organizaciones que integran a la industria, el comercio y la hostelería la realidad demuestra que el autor habitual de este tipo de prácticas es un profesional o un miembro de un grupo criminal que luego deriva los artículos hurtados al mercado negro.

En este sentido, las organizaciones han advertido también a la sociedad que adquirir productos en estos canales, especialmente si se trata de artículos de alimentación, conlleva riesgos importantes. No hay que olvidar que una vez que los alimentos salen de los puntos de venta no se puede saber cómo han sido transportados, conservados… y que, por tanto, no se mantienen las medidas de seguridad alimentaria que aplican las empresas de la industria y la distribución, con el consiguiente riesgo para la salud que esto puede llegar a ocasionar. El director general de Aecoc ha manifestado que "el pequeño comercio va a obtener importantes ventajas de esta medida porque a menudo son quienes tienen mayores dificultades para poder invertir en la prevención de este tipo de prácticas".

Delito, no falta

En la misma línea que Bonmatí, tanto Ignacio García Magarzo, director general de Asedas; como Aurelio del Pino, presidente y director general de Aces, han destacado durante su intervención los elevados costes que tienen para las empresas combatir este tipo de acciones. A los más de 1.600 millones de euros que anualmente se pierden a causa de los hurtos hay que sumar las inversiones para protegerse de los hurtos comerciales, la dedicación de recursos humanos a gestionarlos, etc… Se trata de un problema que resta competitividad a las empresas y reduce, por tanto, su capacidad de crecer y crear empleo.

El director general de Asedas, que ha indicado que sus empresas asociadas de forma conjunta pierden anualmente 500 millones de euros en sustracciones de productos, destacó "el esfuerzo conjunto del sector para reducir este tipo de prácticas y el hecho de que, con la reforma, todo el hurto comercial se considere un delito y no una falta como sucedía hasta ahora". De forma conjunta alimentación y gran consumo ven como anualmente el 1% de su facturación se pierde por los hurtos comerciales, tanto internos como externos.

Por su parte, Aurelio del Pino, ha apelado al sector sobre la importancia de transmitir al consumidor lo reprobable de estas prácticas para la sociedad, ya que perjudican al conjunto de los ciudadanos. El presidente de Aces también destacó el hecho de que con la reforma del Código Penal los trabajadores del comercio tienen un mayor respaldo jurídico cuando se enfrentan a estas situaciones en los establecimientos.

Según un estudio realizado por Aecoc sobre la pérdida en la distribución comercial, el 81% de las empresas del gran consumo indica que la mayoría de los hurtos se llevan a cabo en los comercios por bandas organizadas y profesionales del robo, y además un 88% de ellos se derivan a la venta en mercados paralelos. El ranking de los productos más sustraídos en los puntos de venta españoles confirman que se trata de artículos de alto precio y con clara salida en el "mercado negro": bebidas de alta graduación, maquinillas de afeitar, perfumes o cosméticos. En el caso de los productos de alimentación, lejos de ser de primera necesidad, son elaborados cárnicos loncheados y conservas  de alto precio.