La compañía de distribución alimentaria Vegalsa-Eroski ha renovado un convenio de colaboración con más de 20 entidades benéficas gallegas para ayudar a paliar las secuelas que la actual situación económica está causando en la sociedad. Con este acuerdo, la empresa gallega se compromete a donar alimentos y colaborar asiduamente con entidades como Banco de Alimentos Rias Altas de A Coruña y Santiago, Banco de Alimentos de Vigo, Banco de Alimentos de Ourense, Cocina Económica de A Coruña, Santiago y Ferrol, Instituto Benéfico Social Padre Rubinos de A Coruña, Aclad de A Coruña, Casco de A Coruña, Caridad Santiago Apóstol de Cangas, Cottolengo de Santiago , Fundación Amigos de Galicia, Hermanos Misioneros de los Enfermos Pobres en Vigo, Fundación Hospital Asilo Nuestra Señora dos Anxos de Ribadavia, Proyecto Hombre, Remar, Renacer de A Coruña, Reto, Sal de la Tierra de Vigo, Cruz Roja y Fundación Hogar Santa Lucía.

La formalización del convenio se realizó durante la jornada de sensibilización social bajo el lema “Practica la Solidaridad” organizada por las entidades benéficas gallegas para presentar su balance anual del ejercicio 2012, en la que participó, en representación de Vegalsa-Eroski, su director de Relaciones Institucionales, Javier González Sampedro. La acción pretende consolidar la cooperación iniciada hace ya varios años entre todas las partes y se fundamenta en la intención de la compañía de distribución alimentaria de auxiliar a los colectivos más desfavorecidos a través de la recogida y distribución gratuita de alimentos y otros artículos de primera necesidad, como ropa o productos de higiene, en los comedores sociales.

Durante la presentación del balance de resultados, las 22 entidades confirmaron un aumento considerable del número de personas que acudieron a sus centros durante el pasado año con respecto al 2011. Tanto es así que algunas de las entidades no han podido atender todas las demandas por falta de capacidad, pues en algunos casos los usuarios aumentaron hasta un 30%. Además, todas coincidieron en la evolución y cambio de perfil de los demandantes de ayuda, con una marcada tendencia a la feminización. La nueva realidad socioeconómica ha trazado un perfil más difuso, pero no sólo en cuanto al género, sino también en lo relativo a la edad y condición social. Así, las diferentes entidades alertaron del aumento de personas jóvenes, de ancianos con pensiones mínimas e incluso de niños.