AMDPress.- Un nuevo y ambicioso plan de acción estratégico facilitará el desarrollo y la comercialización de las tecnologías de aplicación medioambiental en la Unión Europea (UE). El plan fue adoptado ayer por la Comisión Europea (CE) con la intención de aprovechar al máximo las grandes posibilidades de mejorar el medio ambiente que ofrecen las “ecotecnologías”.

El plan pretende facilitar la generalización de este tipo de tecnologías en las empresas para que sus procesos de producción sean más limpios y competitivos, “eliminando las actuales barreras que se plantean al desarrollo de estas tecnologías”, según informan fuentes del Ejecutivo comunitario.

El fomento de estas tecnologías permitirá incrementar el porcentaje del PIB de la UE destinado a la investigación, dado que la UE se ha propuesto elevarlo al 3% en 2010. La comisaria europea de Medio Ambiente, Margot Wallström aseguró que este plan de acción “es una forma pragmática de abordar el doble desafío del desarrollo sostenible: proteger el medio ambiente y reforzar al mismo tiempo la innovación y la competitividad en Europa”.

La nueva estrategia, que el no ser legislativo, no tiene un carácter vinculante, consta de 25 acciones concretas y 11 medidas prioritarias para que la Comisión, los Gobiernos nacionales y regionales, la industria y otras partes interesadas mejoren la creación y la adopción de tecnologías ambientales.

Una de las medidas prioritarias es la puesta en marcha de tres plataformas tecnológicas -sobre las pilas de hidrógeno y de combustible y la energía fotovoltaica- que reúnan a investigadores, industria, instituciones financieras, responsables políticos y otras partes interesadas para conseguir una perspectiva a largo plazo de las necesidades de investigación en este ámbito y la evolución futura del mercado.

Una segunda medida será la formulación y aprobación de objetivos ambiciosos de comportamiento medioambiental de productos, procesos y servicios, lo que fomentará su adopción por las empresas y los consumidores.

Para cumplir con los objetivos marcados, está previsto poner en marcha instrumentos financieros, tanto dentro como fuera de la UE, para compartir los riesgos de invertir en tecnologías ambientales, con atención preferente al cambio climático, la energía y las pequeñas y medianas empresas. Para ello, será necesaria la contribución del Banco Europeo de Inversiones (BEI), el Banco Europeo de reconstrucción y los mecanismos de financiación derivados del Protocolo de Kioto.