100% biodegradable, 100% compostable, 100% reciclado, 100% de origen vegetal, 100% material reciclado, 100% fuentes sostenibles, 100% respetuoso con el medio ambiente, 100% reutilizable. Ha llegado la fiebre del 100% y lo que es peor, parece que contagia. 

Si echamos un vistazo a los lineales de los supermercados, podría darnos la impresión de que, por ejemplo, casi todos los envases son 100% reciclables, cuando en realidad, el 100% es prácticamente inalcanzable. Las marcas que utilizan estos mensajes ¿tienen un respaldo para tan contundente comunicación? ¿están afirmando  que las tintas y adhesivos de su envase también se reciclan? Porque el 100% implica eso, que todo lo que compone un envase es 100% reciclable. El consumidor se encuentra inmerso en tal tsunami de información, o tal vez deberíamos decir desinformación, que ha perdido la confianza en las empresas. Y es lógico. A menudo parece que están más preocupadas en aparentar que son 100% sostenibles que en ser sostenibles de verdad. Deberían ser inadmisibles mensajes como “botella 100% reciclable y de material 100% reciclado” (cuando el envase no es sólo la botella), “cartón 100% reciclable” (cuando no es sólo cartón) o “envase 100% reciclable” (cuando ese envase en la práctica no se recicla).

“La Comisión Europea busca implementar nuevas reglas armonizadas para que, antes de 2030, todos los envases se diseñen para que puedan ser reciclados o reutilizados y cumplan así con el llamado paquete de economía circular”

Pero esta situación tiene los días contados. Sin ir más lejos, el 10 de febrero el gobierno francés promulgó una normativa para atacar las campañas de desinformación de las empresas prohibiendo que, a partir de 2022, se usen términos como “biodegradables” y “respetuosos con el medio ambiente”. La Comisión Europea busca implementar nuevas reglas armonizadas para que, antes de 2030, todos los envases se diseñen para que puedan ser reciclados o reutilizados y cumplan así con el llamado paquete de economía circular. Pero, ¿cómo van a poder saber las empresas si sus envases son o no reciclables? ¿Y cómo pueden demostrarlo a sus clientes, consumidores y administraciones?

Desde Dríade Soluciones Medioambientales hemos desarrollado el nuevo Certificado de Reciclabilidad, mediante el cual las empresas envasadoras (o fabricantes de envases) podrán identificar el porcentaje de material de envase disponible para un reciclado real y de calidad. La metodología, que cuenta con la revisión externa y el apoyo científico de la Cátedra UNESCO de Ciclo de Vida y Cambio Climático ESCI-UPF, garantiza la independencia, rigurosidad y neutralidad sobre la capacidad de cada envase para ser reincorporado en un ciclo productivo de alta calidad. Además, la obtención del Certificado permite obtener la ecoetiqueta “Sello de Reciclabilidad”, que voluntariamente las empresas podrán incluir en sus envases para mostrar el resultado obtenido en la certificación y así ofrecer al consumidor una información real sobre la reciclabilidad de sus envases. Todo el proceso de concesión del Certificado y autorización de uso del Sello está avalado, también, por SGS International Certification Services Ibérica, S.A.U. 

Pero esta metodología es más que una certificación. Ofrece a las empresas un diagnóstico de cómo mejorar el diseño del envase para evitar que sus características interfieran con los procesos de recogida, selección y reciclado existentes, y así alcanzar la máxima reciclabilidad real posible.

Reciclable ¿para qué? Es muy importante que el material obtenido de un envase reciclado tenga una alta calidad para poder permanecer en los ciclos productivos el mayor tiempo posible y contribuir de manera efectiva a la economía circular. Así, este proceso no sólo evalúa la cantidad del material de envase que podría ser reciclado, sino que cuantifica además la calidad de material resultante.

El Certificado de Reciclabilidad proporciona a las empresas una evaluación externa bajo una metodología robusta, neutral y auditada, plenamente alineada con las normativas venideras a nivel europeo, capaz de avalar la reciclabilidad real y de calidad de sus envases, así como un mecanismo de fidelización de clientes, ya que posiciona a la empresa como una organización transparente, digna de confianza y seriamente comprometida con la sostenibilidad y el reciclado. 

Hay compañías que sólo están interesadas en salir bien en la foto, y otras que están realmente interesadas en trabajar en sostenibilidad, someterse a un riguroso examen y conocer cómo mejorar. En el  Certificado y Sello de Reciclabilidad, sólo tienen cabida las segundas.