El Consejo de Ministros ha impuesto restricciones considerables a la integración de l grupo Mahou y San Miguel, operación anunciada el pasado mes de marzo mediante la adquisición por parte de la cervecera madrileña del 70% de San Miguel. Estas condiciones impuestas por el Gobierno son cuatro. La primera de ellas es la venta del 12,2% que Mahou tiene de la cervecera catalana Damm, que controla en la actualidad el 14,7% del consumo nacional. También deberán desprenderse de las participaciones accionariales que San Miguel tiene en pequeñas distribuidoras locales, y eliminar la exclusividad en los contratos con los distribuidores en el canal horeca por un periodo de cinco años. Por último, el Gobierno ha exigido la rescisión en un plazo de tres meses de todos los acuerdos que ambas compañías mantiene, tanto de producción como de distribución, de marcas extranjeras, como por ejemplo Löwenbrau y Maes en el caso de Mahou y de Kronemburg y Fosters en el caso de San Miguel. Esta condición, que excluye la distribución de la danesa Carlsberg, también se alargará durante los próximos cinco años. Mahou-San Miguel, que de momento van a actuar como dos empresas jurídicamente independientes, deberán presentar en un plazo de un mes un plan detallado de actuación de las restricciones. Posteriormente, el Servicio de Defensa de la Competencia, tendrá otro mes para aprobar o rectificar los detalles de dicho plan.