Aral Digital.- La subida de precios de algunos productos alimentarios y sus repercusiones está provocando, desde hace unos meses, un cierto desequilibrio en el mercado. Ante el encarecimiento de los artículos, la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas) ha querido salir al paso, a través de su director general, Ignacio García Magarzo, para confirmar que “cuando los productos alcancen un precio tope, que se supone ya ha llegado, éstos volverán a experimentar una cierta bajada”.

Asimismo, prosigue “los precios han subido debido a unas causas, ya conocidas, que han tenido desencadenantes múltiples, como el hecho de que algunas materias primas, cuya tendencia había sido siempre mantenerse constante en precio, han comenzado a subir. Estas causas tienen un componente estructural, para que suban productos como cereales, y también causas coyunturales con origen especulativo, ya que al producirse una tendencia al alza de los precios, algunos fabricantes han almacenado los productos que pueden conservarse y esperar a que subiesen los precios para vender”.

Respecto al papel de la distribución, García Magarzo ha comentado que “los precios son fijados por la industria alimentaria y, sobre ellos, la distribución aplica sus márgenes y costes fijos, no sujetos a variación en función del precio en origen”.

Sin embargo, “los datos demuestran que los márgenes descienden cuando los productos se encarecen en origen, debido a la fuerte competencia que existe. La distribución trata de ser el último eslabón en subir los precios y ello le obliga a estrechar los márgenes”.

Desde el año 2004, el Ministerio de Industria realiza un seguimiento de los márgenes en productos frescos, indicando la tendencia de los Márgenes Comerciales, que con base a 2004, evolucionan. Esta situación se traslada a los productos de alimentación envasada. “El papel de los supermercados ayuda a la contención de precios y garantiza a los consumidores que las subidas sean lo menos elevadas posibles y que estén justificadas. La distribución en España parte de una situación de competencia mejor que en otros países de la UE. Nuestro país presenta precios más bajos, mientras que la renta ha subido”.

Respecto a la relación del tema de precios con la regulación comercial, Ignacio García Magarzo ha señalado que “en teoría, desde el control de precios, la apertura en festivos no permite que los precios en alimentación desciendan. Por abrir un día más, no aumentan las ventas, pero sí los costes, empezando por el coste laboral. Salvo que descienda el margen, aumentarán los precios, como sucede con las tiendas de conveniencia. Lo que es cuestionable es que el consumidor quiera atenerse a esta subida generalizada”.

España es uno de los países, cuyos establecimientos abren más en festivo, sólo por detrás de Suecia, Irlanda y Reino Unido. También existen diferencias entre las distintas comunidades autónomas de nuestro país. “Madrid, por ejemplo, tiene un buen control de precios por debajo de la media, sin embargo, hay otras comunidades que están en mejor disposición y otras con precios que han evolucionado peor, incluso con ocho aperturas en festivo al año. Para los precios, este tema no es relevante, ni lógico unir los dos, ni siquiera con la estructura de nuestro comercio. La parte especulativa del aumento de los precios descenderá cuando estos toquen techo”.