AMDPress.- La legislación, tanto nacional como autonómica, sobre publicidad, venta y consumo de bebidas alcohólicas está originando fricciones entre industria y Administración, que son sólo el principio de lo que se avecina (ver ARAL Digital número 810).

Según el director ejecutivo de la Federación Española de Bebidas Espirituosas (FEBE), José Ramón Fernández Barrero, el proyecto de Ley de Prevención del Consumo Indebido de Bebidas Alcohólicas “se limita, en materia de educación y prevención, a una serie de declaraciones bienintencionadas pero huecas y generales, sin aportar medidas reales”.

La normativa prevé limitar la publicidad y prohibir la venta de bebidas alcohólicas de alta graduación en lugares como las estaciones de servicios o centros con mayoritaria presencia de público joven. A este respecto, Fernández Barrero aclara que “apoyamos firmemente los esfuerzos para evitar el consumo abusivo (...), pero rechazamos la adopción de medidas desproporcionadas y prohibicionistas, que no son eficaces y en cambio penalizan también al consumidor responsable y sensato, que es el caso de la inmensa mayoría de los consumidores españoles”.

Desde FEBE se considera que “se pone todo el acento en establecer prohibiciones y restricciones precisas en medidas de publicidad y venta de bebidas alcohólica” y que “ciertas de esas restricciones o bien son ineficaces, o bien exceden abiertamente de lo que es necesario para alcanzar los fines propuestos, lo que puede ser motivo de ilegalidad de la futura ley por vulnerar las exigencias constitucionales y comunitaria de libre circulación de mercancías y servicios”.

Según el director ejecutivo de FEBE, la única alternativa para promover un consumo responsable de bebidas con contenido alcohólico es “incidir en la prevención y en la educación”. En este sentido, concreta que la industria que representa está desarrollando actividades como el refuerzo de la autorregulación ética con control de un organismo independiente; y la puesta en funcionamiento de la Fundación Alcohol y Sociedad, cuyo objetivo es promover la tolerancia cero en colectivos o situaciones de peligro (menores, embarazadas, conductores, etc.).

Los fabricantes de bebidas de alta graduación consideran que esta normativa supondría un grave perjuicio para el sector, que ya está haciendo frente a la tendencia a la baja del mercado de espirituosos, con un descenso de las ventas cercano al 10% en la última década, según José Luis Fernández. A este respecto, como se indica en el estudio de mercado de “Bebidas Espirituosas”, publicado en el número de septiembre de la Revista ARAL, las cifras de la consultora ACNielsen indican que el mercado nacional de bebidas espirituosas está registrando en los últimos años unos ligeros crecimientos (en torno al 2% en volumen). Este crecimiento se está basando en el impulso del ron oscuro y los licores, que han mostrado una clara tendencia al alza, del diez y cuatro por ciento, respectivamente.