"A pesar del escenario económico adverso, en 2013 hemos conseguido aguantar". Con esta frase resume, Fernando Amenedo, presidente de la Asociación de Bebidas Refrescantes, Anfabra, el balance del año. Y añade: "Mantenemos la apuesta por la innovación y el lanzamiento de nuevos productos, la inversión en publicidad y patrocinios, la formación y el compromiso con el empleo. Algo que en estos tiempos es aún más necesario".

Bajo el lema "Refrescando en todo momento", la XXVI Asamblea de la Asociación de Bebidas Refrescantes, empresarios y directivos de las principales empresas fabricantes y de otras relacionadas -como proveedores de materias primas, envases, transporte, análisis de mercado, etc.- han analizado la situación del sector, sus retos y oportunidades. Entre ellas hay desde grandes compañías cotizadas en bolsa hasta otras muchas de mediano tamaño y pequeñas empresas familiares que hacen posible que exista una amplia diversidad de productos.  Asimismo, durante este encuentro anual se ha presentado el informe "Las bebidas refrescantes y el medio ambiente", el primero de esas características que engloba a todo un sector y que se presenta públicamente con unos compromisos conjuntos para los próximos años.

Para clausurar el acto, el ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, subrayó: "La evolución del sector de las bebidas refrescantes es el resultado del trabajo bien hecho" y quiso recalcar "el esfuerzo que desde el sector se está realizando para contribuir al crecimiento económico de España, protegiendo el medio ambiente".

Ligero incremento de facturación 

El sector de las bebidas refrescantes tiene un fuerte arraigo en España, directamente y por la vinculación a otros sectores, como la agricultura, las industrias proveedoras de materiales y materias primas, los transportes, la hostelería o el turismo. Representa el 1,4% del Producto Interior Bruto (PIB), con un impacto económico de más de 12.500 millones de euros, lo que supone más 64.200 puestos de trabajo directos e indirectos, y otros miles más que dependen, en gran medida, de la comercialización de bebidas refrescantes. Esta actividad implica una aportación fiscal de más de 550 millones de euros en forma de distintos impuestos. El sector da empleo de forma directa a cerca de 8.500 personas, que tienen una antigüedad media en sus puestos de 14,4 años, frente a los 7 años, aproximadamente, en el conjunto empresarial español. Además, destaca que, desde 2007, en plena crisis económica, el tiempo dedicado a la formación ha crecido un 100% a diferencia de la reducción de esta partida en el contexto general. 

Los datos muestran que el sector de las bebidas refrescantes se está manteniendo, con un ligero incremento de la facturación del 0.4% en términos reales. Esto se ha visto favorecido por el crecimiento del número de consumidores en el hogar, que alcanza los 13.465.000, es decir, más del 90% del total. Estos hogares suponen 37.082.000 personas.

La práctica totalidad de los españoles consume refrescos, en casa o en establecimientos de hostelería, dada la diversidad de productos entre los que elegir: 2.000 referencias y más de 500 sabores, con una media de 150 nuevos lanzamientos anuales. Por ello, el sector tiene un papel destacado en la activación del consumo y puede contribuir a su reactivación. En términos generales y teniendo en cuenta todos los canales de venta, el consumo de bebidas refrescantes cayó el año pasado en algo más de un 1%. Este descenso ha afectado a casi todas las categorías, salvo algunas como las tónicas, las energéticas y las bebidas para deportistas, que han registrado datos positivos.

La producción total se sitúa en unos 5.000 millones de litros anuales. Para que un refresco llegue al consumidor final es necesario la participación de un gran numero de empresas que van desde las suministradoras de materias primas (como cítricos, azúcar, aromas, anhídrido carbónico), maquinaria, instalaciones, materiales de producción y envasado, transporte, servicios de investigación, marketing y un largo etcétera. Por eso, desde 2012, la Asociación de Bebidas Refrescantes la integran además de asociados –la gran mayoría de fabricantes- colaboradores, empresas relacionadas que hacen posible la producción y comercialización de refrescos o que tienen proyectos e intereses comunes.