Este verano, marcado por la crisis sanitaria del Covid-19, ha puesto en valor la función social y económica que cumplen los supermercados situados en municipios de menos de 10.000 habitantes, tal como recuerdan desde la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados, Asedas. Debido al incremento de población en estas localidades, se está generando un ticket medio mayor que el verano anterior.

En cualquier caso, el número de visitas de los consumidores a estas tiendas cae menos que en las localizadas en zonas urbanas. Y es que, el incremento de ventas, tanto en valor como en volumen, en este tipo de establecimientos se sitúa en torno al 15%.

Los supermercados que están recibiendo una mayor afluencia de público son los situados en municipios de menos de 4.000 habitantes

Los supermercados que están recibiendo una mayor afluencia de público son los situados en municipios de menos de 4.000 habitantes, con una distancia a la costa de más de 100 kilómetros y con una sala de ventas inferior a los 450 metros cuadrados. La gran mayoría pertenecen a cadenas regionales, cooperativas y franquicias.

De hecho, se calcula que el entorno rural, considerando a los municipios de menos de 10.000 habitantes, tiene disponible una red de 6.810 establecimientos de distribución moderna de alimentación. Casi el 80% de la superficie de venta de estos establecimientos rurales son gestionados por socios de Asedas.

En cuanto al surtido buscado por la población que se desplaza, destacan los productos locales, como embutidos, carnes y frutas y hortalizas de temporada; además de conservas de todo tipo y productos de pastelería tradicional, todos ellos ocupan un especial protagonismo en los supermercados y autoservicios rurales.