Es necesaria una visión común a largo plazo en la Unión Europea, para hacer frente a tres importantes problemas: garantizar la producción de alimentos sostenibles para satisfacer la creciente demanda; asegurar la gestión sostenible de los recursos naturales sin dañar al medio ambiente ni poner en peligro la biodiversidad y, por último, contribuir al desarrollo territorial equilibrado de las áreas rurales de la UE y sus comunidades. Así, una alimentación sana, sostenible y local fue el tema central de la Comisión de Recursos Naturales (NAT) del Comité Europeo de las Regiones, que celebró una reunión en Bruselas el pasado 2 de febrero.

Los representantes de las autoridades locales subrayaron la necesidad de establecer un vínculo entre los diferentes ámbitos políticos, como la producción de alimentos, la agricultura, el medio ambiente, la salud y la política de los consumidores, el empleo y el desarrollo rural, entre otras cosas, garantizando así la coherencia entre toda la legislación pertinente de la UE y los incentivos financieros.

En la actualidad, la UE es el mayor exportador de productos agrarios del mundo y la agricultura es su pilar económico clave, contribuyendo a una balanza comercial positiva de 17.802 millones de euros, que representa el 7,2 % del valor total de las exportaciones de la UE. La producción agraria cubre aproximadamente la mitad de la superficie terrestre de Europa y es fundamental para garantizar la seguridad alimentaria. Pero este modelo de agricultura intensiva tiene un coste, fundamentalmente la pérdida de biodiversidad que provoca la degradación del suelo, la contaminación del agua y la reducción del número de polinizadores. También tiene un impacto sobre el clima, al ser uno de los principales contribuyentes a las emisiones de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

Políticas alimentarias sostenibles

Con una población mundial en continuo crecimiento, la cuestión de cómo podemos ofrecer a todos una cantidad suficiente de alimentos sanos es cada vez más acuciante. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), como consecuencia del crecimiento de la población y de los cambios en la dieta y los ingresos, es probable que la demanda de alimentos aumente un 70 % de aquí a 2050.

"Europa necesita una política alimentaria sostenible basada en el valor añadido representado por las diferentes culturas alimentarias existentes y, al mismo tiempo, uniformar las normas del mercado que refuerzan los ciclos de producción y consumo regionales", destacó Arno Kompatscher (IT/PPE), presidente de la provincia autónoma de Bolzano y miembro de la Asamblea Regional.

Los dirigentes locales de la Unión Europea hacen especial hincapié en los alimentos frescos y ecológicos para crear nuevos puestos de trabajo y mejorar el medio ambiente

La producción sostenible de alimentos es una respuesta a la creciente sensibilización pública sobre las repercusiones de la producción alimentaria para el medio ambiente, y refleja las tendencias en favor de alimentos más sanos y producidos de manera ética. Los representantes de las autoridades locales subrayan la necesidad de estimular y apoyar el desarrollo de sistemas agrarios a pequeña escala y fomentar la diversificación de las especies cultivadas y de la agricultura ecológica, y apoyan el desarrollo de las redes alternativas de alimentación, incluidos los mercados rurales.

El dictamen de la Comisión NAT hace hincapié en la necesidad de que las campañas de información fomenten una nutrición sana, adoptando una alimentación más vegetariana con un alto consumo de frutas y hortalizas y reduciendo el consumo de carne, grasas y azúcares, así como fomentando la compra de alimentos frescos y de temporada locales y regionales obtenidos con métodos de producción sostenible.

Además, las actuales limitaciones en las normas de contratación pública deberían aclararse mediante directrices y criterios de sostenibilidad, a fin de hacer posible la promoción de los alimentos locales. Por otra parte, habría que fomentar la planificación estratégica a nivel regional y local para reducir el impacto ambiental global del sistema alimentario.